Colaboradores de INTA Córdoba:
Lic Mauro Bianco Gaido, Dr. Diego Pons, Ing. Agr. Lautaro Faule
Ing. Agr. (M.Sc.) Manuel Vicondo, Ing. Agr. (M.Sc.) Carolina Álvarez
Ing. Agr. (M.Sc.) Juan Pablo Giubergia, Tec. Verónica Bustos
Dr. Rodolfo Bongiovanni
Ing. Agr. Juan Cruz Molina, Director INTA Córdoba
Dr. Miguel Taboada, Director Instituto de Suelos INTA Castelar


21 de octubre 2020.

El trabajo de Mapeo de Materia Orgánica del Suelo en la provincia de Córdoba es un excelente avance como informe indicador de la materia orgánica de suelo (MOS), fundamental para la conservación del suelo, para tener una mejor agricultura y para cuidar el ambiente.  En este sentido, vale resaltar la cita del pensador británico Lord Kelvin: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”.

Imagen 1: Mapa de Materia Orgánica del Suelo de la provincia de Córdoba, publicado en el geoportal MapasCordoba.

¿Qué es un indicador? Es algo que sirve para indicar una dirección o una acción. Entre los indicadores propuestos para la dimensión ambiental, se destacan a los Indicadores de Calidad de Suelo (ICS). Esto nos resume el trabajo de INTA “Indicadores de la calidad del suelo de la Argentina” (2017): “Las principales funciones de los indicadores son evaluar condiciones o tendencias, comparar transversalmente sitios o situaciones, para evaluar metas y objetivos, proveer información preventiva temprana y anticipar condiciones y tendencias futuras. Para la medición de la calidad dinámica del suelo se utilizan indicadores que son representados por aquellas variables sensibles al deterioro o la recuperación del suelo. Estos indicadores permiten expresar la condición actual o “estado del recurso” y su tendencia, aportando un carácter dinámico y holístico al considerar sus interrelaciones”.

El tema a primera vista reviste importancia por peso propio. Algunas funciones, ideas y definiciones muestran que la MOS juega un rol importante en la determinación de la fertilidad y productividad de los suelos, en síntesis, en las características más importantes de los suelos productivos, además de los efectos ambientales por medio del secuestro de Carbono Orgánico del Suelo (COS) que es el proceso mediante el cual el carbono se fija desde la atmósfera a través de plantas o residuos orgánicos y se almacena en el suelo.

La dinámica de la MOS está influenciada principalmente por el clima, tipo de suelo y manejo agronómico. Depende de cómo usemos el suelo y qué prácticas realicemos. La agricultura hace que estos factores interactúen determinando aspectos físicos, químicos y biológicos de la MOS, que es el reservorio de nutrientes y responsable de la estabilización de la estructura del suelo. Es el componente clave del suelo que afecta sus propiedades químicas, físicas, y biológicas, siendo una de las responsables para la obtención de cultivos con niveles de producción elevados y estables.

Imagen 2: Suelo con alto contenido de materia orgánica. Fuente: Pregonagropecuario.com

La materia orgánica es la principal determinante de la actividad biológica de los suelos. La diversidad, cantidad y actividad de la fauna del suelo y de los microorganismos están directamente relacionadas con ella. La MOS y la actividad biológica que ésta genera tienen gran influencia sobre las propiedades de los suelos. La agregación y la estabilidad de la estructura aumentan con su contenido. Éstas, a su vez, incrementan la tasa de infiltración y la capacidad de agua disponible, así como la resistencia contra la erosión hídrica y eólica. También mejora la dinámica y la biodisponibilidad de los principales nutrientes para las plantas. Además de otros beneficios que se están estudiando en esta era biológica (Andriulo e Irizar, 2017).

Un gran paso para la Provincia de Córdoba

Vale la pena revisar algunos puntos que resaltan aún más el gran paso que se ha dado en Córdoba con la generación de este informe, que gestiona mediciones de muchos datos de MOS, las interpreta y las ofrece a otras escalas por medio de nuevas herramientas como son los mapas digitales de suelo (MSD) que vienen a sumar valor al trabajo de reactivación y sostenimiento del Plan Mapa de Suelo que venimos realizando con el Gobierno de la Provincia de Córdoba y que están disponibles en la IDE provincial (IDECOR).

De los grandes agroexportadores de granos del mundo, la Argentina es de los pocos que no estaba monitoreando el estado del carbono de sus suelos. Los únicos datos disponibles, además de las estimaciones de fuentes privadas, eran y son las de los relevamientos realizados entre las décadas del ’60 y del ´80 cuando se realizaron los Mapas de Suelos a escala 1:50.000 en la Región Pampeana (Taboada, com. pers.). En Córdoba retomamos esa importante tarea de relevamiento y actualización de las cartas de suelo; en esta empresa estamos trabajando juntos todas estas instituciones.

El Dr. Taboada, director del Instituto de Suelos del INTA Castelar aporta un análisis interesante de ésta situación: “Pasaron más de 40-50 años desde aquellos relevamientos y en el medio nos pasó de todo. Dejamos de hacer pasturas con ganadería en pastoreo, cambiamos de la labranza con rejas y discos a la labranza vertical con cinceles y finalmente, a la siembra directa, y en el medio de todo eso, la soja estuvo durante muchos años como el cultivo dominante. De sembrar en la Argentina unos 18 millones de hectáreas (1989/90) duplicamos el área en la actualidad. De producir unas 25 M Tn de granos en aquella época, pasamos a 140 M Tn en la campaña 2019/2020. Córdoba aportó a ese volumen nada menos que el 28,5% (40,6 M de toneladas), siendo la provincia con mayor producción por habitante y la provincia sojera y aceitera más importante del país”. Como mencionamos en la definición; ¿Es la MOS responsable y causa de estos logros? Sí, lo es.

En el medio de este gran cambio productivo, la Argentina estuvo a ciegas con sus suelos, el recurso más importante. ¿Qué indicadores tenemos de los suelos? Sabíamos que algo pasaba y pasa, había datos privados y del mismo INTA que marcaban descensos en los niveles de carbono orgánico, índices preocupantes de erosión, salinización e inundaciones, indicadores claros de no sostenibilidad del recurso y que en Córdoba nos propusimos comunicar, medir y seguir su trayectoria por medio del proyecto de Buenas Prácticas Agropecuarias de Córdoba (BPAs), que busca por medio del trabajo en una Red Colaborativa poner estos temas en agenda. Donde desde el Ministerio de Agricultura de Córdoba, la Secretaria de Ambiente, el IDECOR, las Universidades, los productores y sus asociaciones, los profesionales y el INTA estamos coordinando acciones para generar bienes públicos como este informe, desde el compromiso de cuidar nuestros suelos y de esa manera acompañar a las actividades productivas bien hechas, haciendo las cosas bien y comunicándolo.

Ustedes dirán, ¿Qué tiene que ver el carbono orgánico con todo esto? Este término lo empezaremos a escuchar cada vez más. Como dice el Dr. Taboada a sus estudiantes de Agronomía, “…a los jóvenes les decimos que la materia orgánica del suelo (y el carbono orgánico del suelo es más o menos la mitad) es la “madre de la fertilidad” y del estado de calidad de los suelos. Ello es así, porque de que tenga buenos niveles de carbono orgánico, depende que un suelo tenga buen contenido de nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y azufre, y buen sistema de poros que capten el agua de lluvia. Es así, como nos sorprendimos cuando al dejar las pasturas e incluir cultivos anuales los suelos empezaron a deteriorarse, encharcarse, erosionarse y a requerir cada vez más fertilización. ¿Qué hizo el país mientras? Nada. Es como si una persona no se hace chequeos de su salud y análisis de sangre durante décadas. Luego vienen las consecuencias, o las sorpresas”. Con este informe Córdoba está mostrando indicadores.

Es importante que Córdoba, un actor fundamental de la producción agropecuaria argentina y su agroindustria exportadora, junto a la comunidad agroalimentaria y su red tomaran la posta; por medio de las BPAs estamos recorriendo un camino. En nuestra Córdoba, hace algunos años que venimos trabajando distinto con una agenda compartida, con visión compartida, lo hacemos con una energía y claridad de objetivos notable, trabajando en Red, donde cada uno de los actores ponemos nuestro aporte, por medio del cumplimiento de la ley, de los Consejos de Suelo y sus planes de conservación para suelos susceptibles a erosión hídrica y eólica, su tratamiento integral respecto a inundaciones en las zonas planas, gestionando y ordenando los excesos hídricos y abordando de manera sistémica la gestión integrada de la cuenca. Este informe pone en agenda un nuevo, viejo indicador, la MOS.

El mapa digital de MOS acompaña y, por qué no, lidera todos los esfuerzos de la provincia, porque nos permite saber dónde estamos parados en cuanto a las reservas de carbono de los suelos. La MOS es un indicador que tenemos que conocer para poder cuidar Si la perdemos, perdemos la comunidad agroalimentaria, la agroindustria exportadora y la producción!

Cabe remarcar que Córdoba retomó el trabajo de la Cartografía Básica de suelos y que toda la información esta digitalizada y a disposición en MapasCordoba. Allí podemos ver la distribución de los suelos desde un punto de vista genético y utilitario, basándose en las características permanentes de los mismos. Estas propiedades dan una idea del comportamiento que puede presentar un suelo frente a distintas tecnologías y prácticas de manejo que se le apliquen.

Imagen 3: Cartas de Suelo de la provincia de Córdoba, publicado en el geoportal MapasCordoba.

El mapeo digital de suelos, permite predecir y monitorear variables edáficas de carácter dinámico como la MOS y nutrientes como el fósforo, que resultan fundamentales para el diagnóstico de la salud del suelo, ya que permiten expresar la condición actual de este recurso y su evolución. Esta información resulta complementaria a las Cartas de Suelos y su uso conjunto será útil para diseñar estrategias de manejo que permitan mantener o mejorar la capacidad productiva de los campos. Así mismo, la complementariedad de estos mapas permitirá contar con una mayor cantidad de elementos técnico-científicos para la detección temprana de procesos de degradación del suelo, a partir de los cuales se puedan instrumentar condiciones de manejo apropiadas y políticas públicas adecuadas de planificación del uso de la tierra (Vicondo y Faule, com. pers.).

¿Por qué es importante este mapa de suelo digital (MDS) para el productor? Porque en primer lugar le permite saber y compararse con la media zonal, qué resultado tengo en mi análisis de suelo, cuánta MOS tengo, cómo estoy respecto a la media de los campos de mi zona. Tenemos por fin un nivel de referencia de carbono orgánico para cada zona, tenemos indicadores de referencia.

Información de la MOS para el productor

¿Puede el productor evadir de hacer análisis de sus suelos en el futuro? De ninguna manera. El saber cuál es nivel  el carbono zonal me va a permitir saber cuán cerca o lejos se está  de la normalidad, y que hacer en consecuencia. Pero si no chequeo los suelos, no se a poder tomar decisiones importantes a nivel lote: ¿Qué secuencia de cultivos realizo? ¿Se continúa haciendo solo soja? ¿Se debe hacer cultivos de cobertura? ¿Con cuánto se debe fertilizar y cuándo? ¿Con qué cantidad de nitrógeno, fósforo y azufre?, ¿Se están salinizando el suelo?, ¿Cuánto queda de horizonte superficial? o dicho de otra forma ¿Cuánta erosión hubo?, ¿Qué prácticas se están realizando? ¿Qué resultados arrojan estos indicadores? Este fue el origen de las BPAs.

Si mi análisis de suelo me dice que mis suelos franco limosos tienen, por ejemplo, un 2,5% de materia orgánica, y en la zona los buenos campos andan en 3,5%, entonces tendré un claro indicador que debo levantar mis niveles de materia orgánica, y así de carbono. El agricultor se va a sorprender de ver como el maíz y la soja toleran más la seca, dejan más rastrojos, y los suelos se encharcan menos.

Es importante mantener entonces un balance de MO positivo en los suelos cultivados y esto va a depender de diversos factores, como dijimos el clima, características de los suelos y manejo de los sistemas de cultivos (ej. sistemas de labranzas, secuencias y coberturas de cultivos, BPAs). Conocer la relación entre estas variables, modelizarlas y mapearlas como lo está haciendo este informe de MOS, puede resultar fundamental para definir estrategias de uso, manejo y conservación del recurso suelo. Este informe nos ayuda a gestionar la información del indicador MOS, de una manera moderna, digital, ágil, actualizable y construida entre muchos, de manera generosa, comprometida y voluntaria.

La MOS y los de Gases de Efecto Invernadero (GEI)

El trabajo de Mapeo de Materia Orgánica del Suelo en la provincia de Córdoba es un excelente avance por todo lo dicho anteriormente pero además porque es el punto de partida para analizar la contribución potencial de los suelos en la disminución de las emisiones de GEI, o más sencillamente, en la reducción de la Huella de Carbono de los productos agropecuarios, a través del secuestro de carbono en el suelo. Ya vimos el efecto de la materia orgánica en los suelos y en la agricultura, pero también se reconocen sus funciones ambientales -entre ellas captura de Carbono y calidad del aire-. Por medio de la fotosíntesis, la agricultura, entre otros, captura Carbono que se transforman en productos, granos, forrajes, fibras y energía; en residuos y rastrojos, en definitiva, en servicios ecosistémicos que son los beneficios que obtenemos de la naturaleza.

Imagen 4: Ciclo del Carbono. Fuente: Sepa INTA

El secuestro de carbono orgánico del suelo es el proceso mediante el cual el carbono (C) se fija desde la atmósfera a través de plantas o residuos orgánicos y se almacena en el suelo. Cuando se trata de CO2, el secuestro de carbono orgánico del suelo (COS) comprende tres etapas: 1) la extracción del CO2 de la atmósfera a través de la fotosíntesis de las plantas; 2) la transferencia de carbono del CO2 a la biomasa vegetal; y 3) la transferencia de C de la biomasa vegetal al suelo donde se almacena en forma de COS en la reserva más lábil (FAO, 2017).

Los almacenes de C son el seguro que tiene el país para mitigar el cambio climático. Las emisiones de GEI que contribuyen al cambio climático pueden ser disminuidas “metiendo” C en los suelos. El productor es un actor principal de este beneficio. La recomendación es que hay que hacer una agricultura con rotaciones más intensivas donde el agua lo permite. Hay que “meter” C en los suelos donde y cuando se pueda, y luego poder mostrar cómo hacen las cosas los agricultores cordobeses por medio de estos MSD de MOS/COS. Existe un gran potencial para acumular MO dentro de los suelos, como una forma de contrarrestar al menos en parte, el aumento de las emisiones de GEI. La bibliografía indica que el potencial de secuestro de C por el suelo a través del manejo oscila entre las 0,1 y las 2,2 toneladas de C por ha por año (Taboada y Peralta, 2020). Por los tanto las prácticas que realicemos en la agricultura son fundamentales.

El Dr. Bongiovanni, especialista del INTA Manfredi resalta que “hasta ahora, la mayor parte de los estudios de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que incluye el cálculo de la Huella de Carbono (HC), considera que no hay ni secuestro ni liberación de C en los suelos. Esto se debe exclusivamente a que no existe suficiente información a nivel de lote como para asignar un valor que aumente o disminuya la HC a causa del secuestro de C por manejo. La dificultad consiste en que no hay un valor de referencia como para tomar como punto de partida. Por ello es que el método de HC lo asume como un valor neutro, sabemos que este supuesto es incorrecto y con este informe empezamos a tener mejores aproximaciones, porque tenemos los datos”.

Por el contrario, poder disponer de información actualizada sobre el contenido de MOS en la provincia de Córdoba permitirá la estimación de cambios de stock de carbono en el suelo, cuánto C tenemos en nuestro almacén del suelo, usando las ecuaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), nivel Tier 1. Esa información puede ser posteriormente incluida como aumento o disminución de la HC por efecto del manejo sustentable y la implementación de BPAs” Dr. Bongiovanni, especialista del INTA Manfredi.

Sin dudas, el Mapeo de Materia Orgánica del Suelo en la provincia de Córdoba abre un camino para implementar una de las técnicas de reducción de emisiones propuesta por el IPCC, a través de un sistema natural, de bajo costo, para remover C atmosférico en el orden de las 2,3 a 5 Gt CO2 / año. Es decir, representa aproximadamente una cuarta parte de las 19,9 Gt CO2 / año que emite el agro. Es parte del esfuerzo necesario en el camino de reducción de emisiones requeridas (GtCOe) para mantener el calentamiento por debajo de 1,5°C (McKinsey, 2020).

El Mapa de MOS, fruto de un trabajo colaborativo

Desde el INTA Córdoba estamos orgullosos de ser parte de este proceso organizacional y colaborativo, el INTA realizó el aporte de mapas generados por el Plan Mapa de Suelos, información fundamental que permite conocer los suelos y su distribución ayudando a definir estrategias de uso, manejo y conservación del recurso. Además, el Laboratorio de la EEA INTA Manfredi aportó resultados de análisis de perfiles de suelos de diferentes regiones de la provincia. Los técnicos del INTA Córdoba aportaron conocimientos para lograr mejoras técnicas en el mapa de MOS. Estamos agradecidos por ser parte de este equipo.

Todo esto nos abre un camino a futuro tanto en actualización del mapa de MOS, como en la realización de mapas de otras variables de fertilidad de suelos; este trabajo nos muestra que vamos en buen camino.

Una muestra más del trabajo colaborativo y en Red, innovando desde las ideas a la acción, para agregar valor por medio de información para la toma de decisiones por medio de las Cartas de Suelo de la MO, en este caso digitales y también disponibles para todos.


Referencias bibliográficas

Andriulo A., Irizar A. (2017). La materia orgánica como indicador base de calidad de suelo. En: Manual de indicadores de calidad del suelo para las ecorregiones de Argentina. Marcelo G. Wilson … [et al.]. – 1a ed. Entre Ríos: Ediciones INTA, 2017. Libro digital, PDF.

FAO. (2017). Carbono Orgánico del Suelo: el potencial oculto. Obtenido de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura: http://www.fao.org/3/I6937Es/i6937es.pdf

McKinsey. (2020). Reducing agriculture emissions through improved farming practices. Obtenido de Daniel Aminetzah; Nicolas Denis; Kimberly Henderson; Joshua Katz; Peter Mannion: https://www.mckinsey.com/industries/agriculture/our-insights/reducing-agriculture-emissions-through-improved-farming-practices#

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